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E – 35

¡Cómo se han vuelto los catálogos de Ikea! Es imposible diferenciar un artículo del otro.

Hasta no hace mucho, en cuando te llegaba, lo abrías y ya te estaba esperando ese pedazo de mueble, justo el que tú querías ver, hermoso y puro, sin nada más alrededor, para que lo vieses bien visto y te recreases con parsimonia  imaginando dónde lo ibas a poner y lo bien que iba a quedar. En cambio…

…en las fotos de los catálogos actuales, se ve todo abigarrado, amontonado, embutido, un tótum revolútum; debajo de ese libro está el plaid Duvträd, y abajo otro trapo, y un juguete, y dos cojines, y más abajo una manta Ormhassel, que menudo armatoste… y más abajo, muy abajo, por fin, puedes vislumbrar el sofá que te interesa y del que no puedes ver ni las patas, ya que en el suelo también está la alfombra, con un reposapiés y dos jarapas que te lo tapan todo. ¡Cuánto chisme!

Si se trata de habitaciones, sobre todo infantiles, o cocinas, el tema ya se torna realmente enfermizo. Te desquicia ese sinsentido de trastos y trastitos, un desfile de objetos, juguetes, trapos, cortinas, macetitas, tarritos, cachivaches…Una cocina tan llena de cosas en la que tienes la mala suerte de sufrir una caída o un resbalón, y te dan el siniestro total, todo por no dejar una miaja de espacio libre para caerse como está mandado.

Decorar no es abigarrar, ni atestar, ni amontonar, y menos cuando de lo que se trata es de habilitar un set para fotografiarlo. Una compañía en la que tanto se ha aplicado aquella famosa frase de Van der Rohe, “menos es más”, pero que ahora parece estar aplicando el “más y más aunque reviente”

…Y niños…muchos niños y niñas, muchísimos…en el catálogo y en las tiendas.      “Tu tienda Ikea”, ese lugar donde los padres sueltan a sus hijos, los abandonan a su merced y no los vuelven a ver hasta la hora de las albóndigas.

Las pequeñas fieras, sabiéndose libres, ocupan cada rincón, reptan por los suelos, se introducen en los roperos, se tumban en todos y cada uno de los colchones y sofases, emergen desde debajo de mesas y escritorios, se quedan encerrados y lloran, porque no pueden salir del mueble de almacenaje Olofstorp, por decir uno…porque no sé si sabéis que, desde que existe Ikea, no guardamos los trastos, sino que los almacenamos, no nos tumbamos en el sofá, sino que nos relajamos y descansamos,  y no tiramos la basura, sino que solucionamos nuestra planificación residual.

ikealokoo